XUL SOLAR: EL ARTISTA PORTEÑO QUE IMAGINÓ OTROS IDIOMAS, OTRAS CIUDADES Y OTRAS FORMAS DE ENTENDER EL ARTE

 

Xul Solar fue el nombre artístico de Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, nacido en 1887 y fallecido en 1963. Su trayectoria estuvo vinculada de manera profunda con Buenos Aires y con los movimientos culturales que comenzaron a renovar el arte argentino durante las primeras décadas del siglo XX. Xul no fue solamente pintor. También trabajó con idiomas inventados, sistemas de escritura, astrología, música y distintas formas de experimentación cultural. Su producción fue difícil de encasillar dentro de una sola disciplina y justamente esa característica hizo que se convirtiera en una figura singular dentro de la cultura argentina.

Durante su juventud estudió en Buenos Aires y tuvo intereses diversos. Comenzó estudios de arquitectura, pero no los terminó. También tuvo formación musical y mostró desde temprano una preocupación por los idiomas y por la construcción de nuevas formas de comunicación. En 1912 viajó a Europa y permaneció allí durante varios años. Ese viaje fue decisivo para su desarrollo artístico porque entró en contacto con las vanguardias que estaban transformando la pintura europea. Durante su estadía conoció obras y movimientos que luego tendrían una influencia importante en su producción. Cuando regresó a Buenos Aires en 1924, lo hizo acompañado por Emilio Pettoruti y se encontró con una escena artística que todavía era bastante conservadora en comparación con las vanguardias europeas.

El regreso de Xul fue importante porque comenzó a relacionarse con escritores y artistas que estaban buscando renovar la cultura argentina. Se vinculó con Oliverio Girondo, Norah Lange, Macedonio Fernández, Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges, entre otros. También participó del ambiente de la revista Martín Fierro, que fue uno de los principales espacios de discusión de las vanguardias porteñas. Su amistad con Borges tuvo particular importancia. Borges encontró en Xul una personalidad capaz de construir mundos imaginarios y sistemas culturales propios. El personaje del astrólogo Schultze de “Adán Buenosayres”, la novela de Leopoldo Marechal, estuvo inspirado en Xul Solar. De esta manera, su influencia no quedó limitada a la pintura y pasó también a formar parte de la literatura argentina.

Las pinturas de Xul se caracterizan por la presencia de símbolos, mapas, figuras, letras, ciudades imaginarias y sistemas visuales propios. No buscaba representar la realidad de manera tradicional. Sus obras podían parecer mapas de lugares inexistentes o planos de ciudades que no pertenecían a ningún territorio conocido. También creó idiomas artificiales como el neocriollo y desarrolló proyectos relacionados con una lengua universal. En lugar de considerar la pintura como una actividad aislada, Xul pensaba el arte como parte de una transformación cultural más amplia. Quería modificar la manera en que las personas se comunicaban y entendían el mundo.

Buenos Aires ocupó un lugar importante en ese proyecto. La ciudad estaba atravesando durante las décadas de 1920 y 1930 un período de fuerte modernización. Los escritores discutían nuevas formas literarias, los artistas incorporaban las vanguardias europeas y las revistas culturales se convertían en espacios de debate. Xul formó parte de ese proceso y aportó una mirada especialmente original. Su obra no intentaba reproducir las calles de Buenos Aires, pero sí participar de las discusiones sobre qué podía ser el arte argentino en una ciudad que se estaba transformando rápidamente.

Actualmente, Xul Solar es considerado una de las figuras centrales de las vanguardias argentinas. Su obra se conserva y exhibe en instituciones culturales y su antigua casa-taller funciona como espacio dedicado a su legado. Su importancia está relacionada con la libertad con la que trabajó distintas disciplinas. Fue pintor, inventor de lenguajes, músico, astrólogo y creador de mundos visuales. Buenos Aires fue el escenario cultural donde esas ideas encontraron interlocutores y donde Xul pudo formar parte de una generación que modificó profundamente la cultura argentina. Su historia demuestra que las vanguardias porteñas no fueron solamente una copia de lo que ocurría en Europa, sino también un intento de construir nuevas formas de expresión desde Buenos Aires.