San Telmo: Antigüedades, adoquines y la Feria del domingo
San Telmo es el barrio donde el tiempo en Buenos Aires parece haber decidido detenerse, o al menos transcurrir a una velocidad diferente, custodiado por la solidez de sus muros coloniales, el relieve irregular de sus calles adoquinadas y el aroma a cera y madera añeja que emana de sus anticuarios. Ubicado al sur del casco histórico, San Telmo preserva como ningún otro rincón porteño la fisonomía urbana del siglo XIX, albergando en su trazado reticular la memoria de la aristocracia que lo habitó antes de las epidemias y la posterior llegada de las olas migratorias que redefinieron su tejido social.
El corazón geográfico y afectivo del barrio es la Plaza Dorrego, una de las plazas más antiguas de la ciudad, rodeada de bares tradicionales, caserones señoriales transformados y un imponente arbolado de tipas que derrama sombras frescas en el verano. Es precisamente en esta plaza y en las arterias adyacentes donde cada domingo cobra vida la famosa Feria de Antigüedades de San Telmo, un acontecimiento cultural y social que desde su creación en 1970 por iniciativa del historiador Arnaldo Cunietti-Ferrando ha congregado a coleccionistas, curiosos y viajeros de todo el mundo.
Desde las primeras luces del amanecer dominguero, los puesteros autorizados comienzan a desplegar sus estructuras sobre el pavimento de piedra. Cada puesto es una pequeña cápsula del tiempo, un catálogo razonado de la nostalgia y de las artes decorativas que vistieron las residencias opulentas y los hogares modestos de la Argentina de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Sobre los paños de terciopelo o madera se ordenan con rigor casi museológico piezas de cristalería francesa, cubertería de plata sellada, abanicos de carey, sifones de vidrio azul y verde, cámaras fotográficas mecánicas, relojes de bolsillo, discos de pasta de 78 revoluciones y juguetes de hojalata litografiada que remiten a infancias olvidadas.
La arquitectura que rodea este mercado al aire libre cuenta una historia de transformación dramática. Hasta la fatídica epidemia de fiebre amarilla en 1871, San Telmo era el territorio predilecto de las familias patricias porteñas, quienes construyeron allí amplias residencias de estilo neoclásico y colonial español, articuladas en torno a dos o tres patios sucesivos. La tragedia sanitaria provocó el éxodo masivo de las clases acomodadas hacia los terrenos más altos del norte de la ciudad, como Recoleta y Retiro. Las majestuosas casonas abandonadas de San Telmo sufrieron entonces un proceso de subdivisión interna, transformándose en los denominados "inquilinatos" o conventillos, donde decenas de familias de inmigrantes europeos alquilaban habitaciones individuales compartiendo un único patio central y servicios sanitarios precarios.
Ejemplo sublime de este patrimonio recuperado es la Galería del Viejo Hotel o el Pasaje de la Defensa, una antigua residencia familiar construida en 1880 para la familia Ezeiza. Al cruzar su zaguán de entrada con arcos de medio punto y herrería artística, el visitante se encuentra con los sucesivos patios de baldosa hidráulica, enmarcados por galerías de hierro fundido, columnas delgadas y frondosas plantas en maceta. Hoy en día, los antiguos dormitorios familiares y las salas de estar albergan talleres de restauración, galerías de arte, locales de objetos retro y boutiques de diseño independiente, permitiendo apreciar la espacialidad original de la arquitectura señorial porteña.
Caminar por la calle Defensa durante la jornada de feria es asistir a una representación multisensorial. El chasquido de los pasos sobre los adoquines de granito importado —tráidos originalmente en los barcos como balaste desde Suecia o la isla de Martín García— se mezcla con las notas melodiosas de un bandoneón ejecutado por un músico callejero en una esquina, la voz engolada de una cantante de tango y el aplauso espontáneo de la multitud ante una pareja de bailarines que ensaya un corte y una quebrada sobre el asfalto. Las fachadas de molduras desgastadas, los balcones ciegos de hierro corrido y las farolas de estilo antiguo ofrecen el telón de fondo perfecto para esta inmersión en la memoria colectiva, donde cada objeto rescatado del olvido parece reclamar una nueva historia que contar en el vibrante presente porteño.
Registro de la Propiedad Intelectual RE-2026-61565910-APN-DNDA#MJ -
23/6/2026 (Ley 11.723)
Editor responsable: Lautaro Gravano
Domicilio legal: Naón 3850, CABA.
Teléfono: 1130755351
Correo Electrónico: radioasamblea941@gmail.com

