Caviahue-Copahue, la Fuerza Vulcanológica y Térmica de los Andes Neuquinos

Ubicadas en el noroeste de la provincia de Neuquén, en plena Cordillera de los Andes y a casi dos mil metros de altitud, las localidades hermanas de Caviahue y Copahue conforman uno de los complejos vulcanológicos y termales más fascinantes y singulares del continente americano. Este territorio se asienta sobre la caldera de un antiguo volcán colapsado de más de veinte kilómetros de diámetro, dominado en la actualidad por la presencia activa del Volcán Copahue, una mole de casi tres mil metros de altura cuya chimenea emite de forma continua columnas de vapor sulfuroso que recuerdan la actividad geotérmica que late bajo el suelo patagónico.

La villa de Caviahue se levanta a orillas del Lago Caviahue, una cubeta hídrica de forma de herradura cuyas aguas presentan una acidez natural única debido a los aportes de sulfatos y minerales provenientes del volcán y del Río Agrio. El paisaje que rodea a Caviahue es de una severidad prehistórica: bosques puros de pehuenes o araucarias araucanas —árboles fósiles vivientes de tronco escamoso y ramas dispuestas en forma de sombrilla que pueden vivir más de mil años— crecen entre coladas de lava fosilizada, basalto negro y mantos de ceniza volcánica. En invierno, las intensas nevadas transforman a Caviahue en un centro de esquí alternativo donde es posible esquiar entre araucarias milenarias con vista al lago congelado.

A solo dieciocho kilómetros de Caviahue, ascendiendo por un camino de montaña que permanece cerrado por la acumulación de nieve durante los meses de invierno, se encuentra la villa termal de Copahue. Este centro termal es reconocido mundialmente por la calidad curativa y la diversidad de sus recursos mineromedicinales, originados por el contacto de las aguas de deshielo con las naves magma y los gases volcánicos del interior de la tierra. Copahue no es un parque acuático convencional, sino un complejo de salud y bienestar donde afloran fango volcánico, vapores azufrados, agua de bañado, algas térmicas y vertientes mineralizadas con temperaturas que oscilan entre los treinta y los noventa grados centígrados.

El recorrido por las lagunas termales de Copahue es un espectáculo visual y sensorial imponente. La Laguna del Chancho es un piletón de barro gris espeso rico en azufre y minerales donde los visitantes se sumergen para aplicar tratamientos sobre la piel y las articulaciones; la Laguna Verde debe su tono esmeralda a las algas microscópicas que prosperan en sus aguas tibias; mientras que las Fumarolas de Copahue expulsan vapor a alta presión con un característico olor a azufre que atestigua la vida interna de la montaña. A poca distancia, las Cascadas del Río Agrio regalan un salto de agua de más de cuarenta metros de altura que cae en una gigante caldera rocosa teñida de tonos rojos, amarillos y anaranjados por la precipitación del hierro y el azufre disueltos en el agua, sintetizando el poder telúrico de esta región neuquina.