Tita Merello: la voz arrabalera de San Telmo que conquistó el cine y la radio

 

Laura Ana Merello, inmortalizada universalmente bajo el nombre artístico de Tita Merello, representa la encarnación más auténtica, visceral, enérgica y dramática de la mujer porteña en la historia de la cultura argentina. Cantante de tango de un magnetismo arrollador, actriz consagrada del cine de oro nacional, vedette de la revista callejera y personalidad radial de una popularidad incalculable, Tita construyó su figura pública desde las entrañas mismas de la pobreza barrial, emergiendo de los conventillos y las veredas de San Telmo para conquistar los escenarios más prestigiosos de la Capital Federal a fuerza de talento, temperamento indomable y una expresividad artística sin concesiones.

Nacida en 1904 en un humilde conventillo del histórico barrio de San Telmo, la infancia de Tita Merello estuvo signada por la orfandad temprana, el analfabetismo y las carencias materiales más extremas. Sin haber asistido jamás a la escuela primaria y debiendo trabajar desde niña en labores domésticas y del campo para sobrevivir, Tita aprendió a leer y escribir ya siendo una joven adulta. Fue precisamente esa dura escuela de la calle, sumada a su aguda observación de los personajes, las miserias y las dignidades de la fauna urbana de San Telmo y del puerto porteño, lo que le otorgó una veracidad y una fuerza dramática absolutas cuando decidió probar suerte en los escenarios del varieté y el bataclán del centro porteño a comienzos de la década de 1920.

Su estilo interpretativo para el tango rompió drásticamente con todos los cánones de la época. En un ambiente dominado por cantantes femeninas de registros agudos y posturas refinadas, Tita Merello se presentó con una voz grave, rasgada, habladita y repletita de modulaciones dramáticas y modismos lunfardos. Tita no cantaba los tangos: los actuaba, los padecía, los ironizaba y los vivía sobre el escenario con una gestualidad provocadora que cautivó de inmediato al público popular. Tangos humorísticos y de crítica social como "Se dice de mí" (con música de Ivo Pelay), "La milonga y yo", "Pipistrela", "El choclo", "Arrabalera" o "Dónde hay un mango" se convirtieron en extensiones directas de su personalidad avasallante y de su temperamento libre e independiente.

El éxito desbordante de Tita Merello se trasladó de inmediato a los medios de comunicación masivos de la época: el cine y la radiofonía porteña. En 1933, tuvo el honor de protagonizar Tango!, la primera película sonora del cine argentino, filmada en los estudios del centro de la ciudad. Posteriormente, sus memorables actuaciones cinematográficas en obras maestras como Filomena Marturano, Los árboles mueren de pie o Mercado de Abasto (dirigida por Lucas Demare) consolidaron su estatus de actriz dramática de primer orden. Desde los micrófonos de las principales emisoras de radio de la Capital Federal, Tita dialogaba a diario con millones de oyentes, ofreciendo consejos de vida, defendiendo a los sectores populares y entonando sus canciones con la misma autenticidad del primer día.

Tita Merello se convirtió con el paso de las décadas en un verdadero mito viviente y en un símbolo de la resistencia de la mujer popular argentina frente a las adversidades de la vida. Su vinculación afectiva con el barrio de San Telmo y con las veredas porteñas se mantuvo intacta hasta su fallecimiento a los noventa y ocho años de edad en diciembre de 2002. La voz arrabalera, franca y apasionada de Tita Merello continúa resonando en el alma de la ciudad de Buenos Aires, recordando a todos que la verdadera grandeza artística nace de la autenticidad, la valentía y el amor incondicional a las raíces populares.

Tita Merello: la voz arrabalera de San Telmo que conquistó el cine y la radio

 

Laura Ana Merello, inmortalizada universalmente bajo el nombre artístico de Tita Merello, representa la encarnación más auténtica, visceral, enérgica y dramática de la mujer porteña en la historia de la cultura argentina. Cantante de tango de un magnetismo arrollador, actriz consagrada del cine de oro nacional, vedette de la revista callejera y personalidad radial de una popularidad incalculable, Tita construyó su figura pública desde las entrañas mismas de la pobreza barrial, emergiendo de los conventillos y las veredas de San Telmo para conquistar los escenarios más prestigiosos de la Capital Federal a fuerza de talento, temperamento indomable y una expresividad artística sin concesiones.

Nacida en 1904 en un humilde conventillo del histórico barrio de San Telmo, la infancia de Tita Merello estuvo signada por la orfandad temprana, el analfabetismo y las carencias materiales más extremas. Sin haber asistido jamás a la escuela primaria y debiendo trabajar desde niña en labores domésticas y del campo para sobrevivir, Tita aprendió a leer y escribir ya siendo una joven adulta. Fue precisamente esa dura escuela de la calle, sumada a su aguda observación de los personajes, las miserias y las dignidades de la fauna urbana de San Telmo y del puerto porteño, lo que le otorgó una veracidad y una fuerza dramática absolutas cuando decidió probar suerte en los escenarios del varieté y el bataclán del centro porteño a comienzos de la década de 1920.

Su estilo interpretativo para el tango rompió drásticamente con todos los cánones de la época. En un ambiente dominado por cantantes femeninas de registros agudos y posturas refinadas, Tita Merello se presentó con una voz grave, rasgada, habladita y repletita de modulaciones dramáticas y modismos lunfardos. Tita no cantaba los tangos: los actuaba, los padecía, los ironizaba y los vivía sobre el escenario con una gestualidad provocadora que cautivó de inmediato al público popular. Tangos humorísticos y de crítica social como "Se dice de mí" (con música de Ivo Pelay), "La milonga y yo", "Pipistrela", "El choclo", "Arrabalera" o "Dónde hay un mango" se convirtieron en extensiones directas de su personalidad avasallante y de su temperamento libre e independiente.

El éxito desbordante de Tita Merello se trasladó de inmediato a los medios de comunicación masivos de la época: el cine y la radiofonía porteña. En 1933, tuvo el honor de protagonizar Tango!, la primera película sonora del cine argentino, filmada en los estudios del centro de la ciudad. Posteriormente, sus memorables actuaciones cinematográficas en obras maestras como Filomena Marturano, Los árboles mueren de pie o Mercado de Abasto (dirigida por Lucas Demare) consolidaron su estatus de actriz dramática de primer orden. Desde los micrófonos de las principales emisoras de radio de la Capital Federal, Tita dialogaba a diario con millones de oyentes, ofreciendo consejos de vida, defendiendo a los sectores populares y entonando sus canciones con la misma autenticidad del primer día.

Tita Merello se convirtió con el paso de las décadas en un verdadero mito viviente y en un símbolo de la resistencia de la mujer popular argentina frente a las adversidades de la vida. Su vinculación afectiva con el barrio de San Telmo y con las veredas porteñas se mantuvo intacta hasta su fallecimiento a los noventa y ocho años de edad en diciembre de 2002. La voz arrabalera, franca y apasionada de Tita Merello continúa resonando en el alma de la ciudad de Buenos Aires, recordando a todos que la verdadera grandeza artística nace de la autenticidad, la valentía y el amor incondicional a las raíces populares.