El abogado laboralista Leandro Recalde lanzó durísimas críticas contra el proyecto de reforma laboral que ingresó al Congreso con 192 artículos, al advertir que su objetivo central es “eliminar el derecho del trabajo” y romper los principios que históricamente protegieron a los trabajadores frente a la desigualdad estructural con los empleadores.

En diálogo radial, Recalde sostuvo que la iniciativa oficial “arruina el derecho del trabajo” porque ataca sus pilares fundamentales. “El derecho del trabajo se asienta en dos o tres columnas grandes, como el principio protectorio y el de primacía de la realidad. Lo que busca este proyecto es romper esa lógica, y al romperla, rompe todo el derecho del trabajo”, afirmó.

El abogado explicó que la reforma no se limita a cambios puntuales, sino que constituye un “bodoque muy grande” que incluye modificaciones impositivas, cambios en la Ley de Contrato de Trabajo, derogación de estatutos profesionales y afectación directa a los sindicatos y a la justicia laboral. “Derogan el estatuto del periodista profesional y prácticamente todos los estatutos. No vas a tener palenque donde rascarte: rompen la defensa colectiva y la última instancia de protección, que es la justicia”, alertó.

Uno de los puntos más sensibles, según Recalde, es la posibilidad de reducir salarios por acuerdo individual. “Se modifica el artículo 12 de la Ley de Contrato de Trabajo: te pueden bajar el sueldo por convenio de partes. Nadie acepta voluntariamente una rebaja salarial, pero la ley hoy limita esa voluntad para evitar abusos. Eso lo quieren borrar”, explicó.

También cuestionó el llamado “banco de horas”, que permitiría reorganizar la jornada laboral sin pagar horas extras. “No te pagan más por trabajar de más y, además, te desorganizan la vida. La organización de la vida del laburante queda subordinada a la organización —o desorganización— de la empresa”, advirtió.

Otro eje central de su crítica fue el Fondo de Asistencia Laboral, al que irónicamente llamó “FALO”. Según detalló, sería obligatorio y equivaldría al 3% de la masa salarial, un monto que estimaciones privadas ubican en 2.500 millones de dólares anuales. “Se están subsidiando los despidos sin causa con la plata de los jubilados. El despido sin causa no es un derecho humano del empleador: es un acto ilícito”, sostuvo con dureza.

Recalde también advirtió sobre la inseguridad jurídica que podría generar la norma. A diferencia del DNU 70/2023, cuyo capítulo laboral fue suspendido por la Justicia, una ley votada por el Congreso obligaría a litigar artículo por artículo. “Hay normas claramente inconstitucionales y otras que podrían serlo. Se abre un escenario de enorme incertidumbre”, señaló.

Finalmente, el laboralista remarcó el trasfondo ideológico de la reforma. “Es un gobierno profundamente ideológico. Eliminan el principio de justicia social como pauta de interpretación. Ponen en un mismo nivel al trabajador y a la producción, y eso para nosotros es inadmisible”, concluyó, aunque dejó un mensaje político claro: “La lucha por la defensa de los derechos no termina nunca. Si perdemos ahora, volveremos a dar la batalla”.

El abogado laboralista Leandro Recalde lanzó durísimas críticas contra el proyecto de reforma laboral que ingresó al Congreso con 192 artículos, al advertir que su objetivo central es “eliminar el derecho del trabajo” y romper los principios que históricamente protegieron a los trabajadores frente a la desigualdad estructural con los empleadores.

En diálogo radial, Recalde sostuvo que la iniciativa oficial “arruina el derecho del trabajo” porque ataca sus pilares fundamentales. “El derecho del trabajo se asienta en dos o tres columnas grandes, como el principio protectorio y el de primacía de la realidad. Lo que busca este proyecto es romper esa lógica, y al romperla, rompe todo el derecho del trabajo”, afirmó.

El abogado explicó que la reforma no se limita a cambios puntuales, sino que constituye un “bodoque muy grande” que incluye modificaciones impositivas, cambios en la Ley de Contrato de Trabajo, derogación de estatutos profesionales y afectación directa a los sindicatos y a la justicia laboral. “Derogan el estatuto del periodista profesional y prácticamente todos los estatutos. No vas a tener palenque donde rascarte: rompen la defensa colectiva y la última instancia de protección, que es la justicia”, alertó.

Uno de los puntos más sensibles, según Recalde, es la posibilidad de reducir salarios por acuerdo individual. “Se modifica el artículo 12 de la Ley de Contrato de Trabajo: te pueden bajar el sueldo por convenio de partes. Nadie acepta voluntariamente una rebaja salarial, pero la ley hoy limita esa voluntad para evitar abusos. Eso lo quieren borrar”, explicó.

También cuestionó el llamado “banco de horas”, que permitiría reorganizar la jornada laboral sin pagar horas extras. “No te pagan más por trabajar de más y, además, te desorganizan la vida. La organización de la vida del laburante queda subordinada a la organización —o desorganización— de la empresa”, advirtió.

Otro eje central de su crítica fue el Fondo de Asistencia Laboral, al que irónicamente llamó “FALO”. Según detalló, sería obligatorio y equivaldría al 3% de la masa salarial, un monto que estimaciones privadas ubican en 2.500 millones de dólares anuales. “Se están subsidiando los despidos sin causa con la plata de los jubilados. El despido sin causa no es un derecho humano del empleador: es un acto ilícito”, sostuvo con dureza.

Recalde también advirtió sobre la inseguridad jurídica que podría generar la norma. A diferencia del DNU 70/2023, cuyo capítulo laboral fue suspendido por la Justicia, una ley votada por el Congreso obligaría a litigar artículo por artículo. “Hay normas claramente inconstitucionales y otras que podrían serlo. Se abre un escenario de enorme incertidumbre”, señaló.

Finalmente, el laboralista remarcó el trasfondo ideológico de la reforma. “Es un gobierno profundamente ideológico. Eliminan el principio de justicia social como pauta de interpretación. Ponen en un mismo nivel al trabajador y a la producción, y eso para nosotros es inadmisible”, concluyó, aunque dejó un mensaje político claro: “La lucha por la defensa de los derechos no termina nunca. Si perdemos ahora, volveremos a dar la batalla”.