JULIO CORTÁZAR: EL ESCRITOR PORTEÑO QUE LLEVÓ LA CIUDAD COTIDIANA A UNA LITERATURA DIFERENTE
Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914, pero su relación con Buenos Aires fue fundamental para su formación y para buena parte de su obra. Su familia regresó a la Argentina cuando él era niño y Cortázar pasó gran parte de su infancia y juventud en la ciudad. Estudió en escuelas porteñas y posteriormente se formó como docente. Durante sus primeros años como escritor publicó poemas, cuentos y otros textos, mientras trabajaba como profesor. Buenos Aires apareció en numerosos relatos como un espacio cotidiano donde podían ocurrir situaciones extraordinarias. Aunque posteriormente se radicó en París y desarrolló una importante parte de su carrera en Europa, la experiencia porteña continuó presente en sus textos.
Uno de los elementos más importantes de la literatura de Cortázar es la transformación de situaciones comunes en hechos extraños. Una casa, un viaje en colectivo, una habitación, una calle o una conversación pueden convertirse en el punto de partida de una historia inesperada. En varios de sus cuentos aparece una Buenos Aires reconocible, con medios de transporte, edificios y costumbres propias de la ciudad. “Final del juego”, “Las puertas del cielo” y otros relatos presentan escenarios relacionados con la vida urbana y con personajes que pertenecen a distintos sectores sociales. Cortázar no necesitaba convertir la ciudad en un escenario fantástico desde el principio; muchas veces comenzaba con una situación completamente normal y modificaba gradualmente la percepción del lector.
Su libro de cuentos “Bestiario”, publicado en 1951, fue una de las primeras obras importantes de su carrera. Posteriormente, ya instalado en París, publicó “Final del juego”, “Las armas secretas” y otros libros que consolidaron su reconocimiento. En 1963 apareció “Rayuela”, la novela que lo convirtió en una figura central del llamado boom latinoamericano. Aunque gran parte de la novela transcurre en París, Buenos Aires tiene una presencia fundamental. El protagonista Horacio Oliveira regresa a la ciudad y allí aparecen personajes y espacios relacionados con su pasado. La estructura de la novela también rompe con la forma tradicional de lectura y propone diferentes recorridos posibles por los capítulos.
Cortázar mantuvo una relación compleja con Buenos Aires. Por un lado, la ciudad fue fundamental para su formación y para su literatura. Por otro, durante gran parte de su vida adulta desarrolló su actividad principal en París y adoptó una perspectiva más internacional. Esa distancia no eliminó el vínculo con Argentina. Cortázar continuó escribiendo sobre el país, mantuvo relaciones con escritores argentinos y realizó visitas. Su literatura también estuvo atravesada por las discusiones políticas y sociales de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, su relación con Buenos Aires no se limitó a cuestiones políticas. La ciudad aparece también como un espacio de recuerdos, relaciones personales y experiencias de juventud.
Cortázar murió en París en 1984, pero su obra continúa teniendo una presencia importante en Buenos Aires. La ciudad conserva lugares vinculados con su vida y existen recorridos literarios que permiten reconstruir parte de su relación con la capital argentina. Sus cuentos y novelas también permiten observar cómo un escritor formado en Buenos Aires pudo llevar experiencias completamente cotidianas hacia una literatura innovadora. La importancia de Cortázar no está solamente en haber escrito obras fantásticas o experimentales, sino en haber demostrado que una escena común podía ser suficiente para cuestionar la forma en que entendemos la realidad. Buenos Aires fue una parte fundamental de esa formación y continuó apareciendo en su literatura incluso después de que el escritor construyera su vida adulta lejos de la ciudad.
JULIO CORTÁZAR: EL ESCRITOR PORTEÑO QUE LLEVÓ LA CIUDAD COTIDIANA A UNA LITERATURA DIFERENTE
Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914, pero su relación con Buenos Aires fue fundamental para su formación y para buena parte de su obra. Su familia regresó a la Argentina cuando él era niño y Cortázar pasó gran parte de su infancia y juventud en la ciudad. Estudió en escuelas porteñas y posteriormente se formó como docente. Durante sus primeros años como escritor publicó poemas, cuentos y otros textos, mientras trabajaba como profesor. Buenos Aires apareció en numerosos relatos como un espacio cotidiano donde podían ocurrir situaciones extraordinarias. Aunque posteriormente se radicó en París y desarrolló una importante parte de su carrera en Europa, la experiencia porteña continuó presente en sus textos.
Uno de los elementos más importantes de la literatura de Cortázar es la transformación de situaciones comunes en hechos extraños. Una casa, un viaje en colectivo, una habitación, una calle o una conversación pueden convertirse en el punto de partida de una historia inesperada. En varios de sus cuentos aparece una Buenos Aires reconocible, con medios de transporte, edificios y costumbres propias de la ciudad. “Final del juego”, “Las puertas del cielo” y otros relatos presentan escenarios relacionados con la vida urbana y con personajes que pertenecen a distintos sectores sociales. Cortázar no necesitaba convertir la ciudad en un escenario fantástico desde el principio; muchas veces comenzaba con una situación completamente normal y modificaba gradualmente la percepción del lector.
Su libro de cuentos “Bestiario”, publicado en 1951, fue una de las primeras obras importantes de su carrera. Posteriormente, ya instalado en París, publicó “Final del juego”, “Las armas secretas” y otros libros que consolidaron su reconocimiento. En 1963 apareció “Rayuela”, la novela que lo convirtió en una figura central del llamado boom latinoamericano. Aunque gran parte de la novela transcurre en París, Buenos Aires tiene una presencia fundamental. El protagonista Horacio Oliveira regresa a la ciudad y allí aparecen personajes y espacios relacionados con su pasado. La estructura de la novela también rompe con la forma tradicional de lectura y propone diferentes recorridos posibles por los capítulos.
Cortázar mantuvo una relación compleja con Buenos Aires. Por un lado, la ciudad fue fundamental para su formación y para su literatura. Por otro, durante gran parte de su vida adulta desarrolló su actividad principal en París y adoptó una perspectiva más internacional. Esa distancia no eliminó el vínculo con Argentina. Cortázar continuó escribiendo sobre el país, mantuvo relaciones con escritores argentinos y realizó visitas. Su literatura también estuvo atravesada por las discusiones políticas y sociales de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, su relación con Buenos Aires no se limitó a cuestiones políticas. La ciudad aparece también como un espacio de recuerdos, relaciones personales y experiencias de juventud.
Cortázar murió en París en 1984, pero su obra continúa teniendo una presencia importante en Buenos Aires. La ciudad conserva lugares vinculados con su vida y existen recorridos literarios que permiten reconstruir parte de su relación con la capital argentina. Sus cuentos y novelas también permiten observar cómo un escritor formado en Buenos Aires pudo llevar experiencias completamente cotidianas hacia una literatura innovadora. La importancia de Cortázar no está solamente en haber escrito obras fantásticas o experimentales, sino en haber demostrado que una escena común podía ser suficiente para cuestionar la forma en que entendemos la realidad. Buenos Aires fue una parte fundamental de esa formación y continuó apareciendo en su literatura incluso después de que el escritor construyera su vida adulta lejos de la ciudad.
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