La especialista previsional y ex diputada Mirta Tundis advirtió que la situación de los jubilados en la Argentina es “crítica y angustiante”
La especialista previsional y ex diputada nacional Mirta Tundis advirtió que la situación de los jubilados en la Argentina es “crítica y angustiante”, al señalar que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir las necesidades básicas y que el ajuste impacta directamente en la salud y la calidad de vida de millones de adultos mayores en todo el territorio nacional.
“Hoy un jubilado cobra 343 mil pesos más el bono, alrededor de 400 mil pesos, con aumentos de siete u ocho mil pesos. Es muy difícil vivir con ese monto”, sostuvo Tundis, al tiempo que remarcó que ni siquiera se llega a los 450 mil pesos que históricamente se consideraban un piso mínimo de subsistencia para este sector.
Según explicó la ex legisladora, la desaceleración o baja de la inflación no se traduce en una mejora real para los adultos mayores. “El costo de vida del jubilado no es el que refleja la inflación general. El agua, los impuestos, el teléfono, los medicamentos: todo es caro y al jubilado no le alcanza para llegar a fin de mes”, afirmó. Y agregó una definición contundente que sintetiza la brecha entre la gestión de las planillas oficiales y las vivencias de la tercera edad: “Un teléfono no es un lujo, puede salvar una vida.”
El deterioro de la salud y el abandono de los tratamientos médicos
Tundis alertó además sobre las severas restricciones en el acceso a insumos farmacológicos esenciales dictadas por los organismos gubernamentales. “Dan hasta cuatro medicamentos gratuitos. El quinto y el sexto requieren trámites que se deciden en forma centralizada. Eso hace que muchos jubilados empiecen a dejar de comprar o directamente a dejar de tomar la medicación”, señaló.
En ese marco, citó datos alarmantes sobre el impacto de la crisis en el mapa sanitario federal: “Un médico de Córdoba advertía que la mortalidad en adultos mayores es hoy superior a la de la pandemia, porque están mal alimentados, no pueden cumplir tratamientos de enfermedades crónicas y dejan de hacerse estudios preventivos.”
La defensa del PAMI y la crítica a los intentos de desmantelamiento
La ex diputada también cuestionó con dureza los dichos oficiales que califican al PAMI como un organismo “inútil” o deficitario para el esquema presupuestario del Estado. “El PAMI es todo para los jubilados. No es solo una obra social: da internaciones geriátricas, psiquiátricas, pañales, camas ortopédicas, sillas de ruedas y ayudas económicas. Decir que es inútil no lo puedo entender ni asimilar”, afirmó.
En ese sentido, advirtió que derivar a los jubilados a obras sociales sindicales o prepagas de medicina privada implicaría un retroceso histórico y una pérdida absoluta de derechos adquiridos. “Las obras sociales no dan prestaciones sociales. En medicamentos solo ofrecen descuentos del 40 o 60%. Así, nadie más va a poder tomar medicamentos”, alertó con preocupación.
El vaciamiento de la movilidad previsional y el mito del déficit
En su análisis técnico del sistema previsional argentino, Tundis enfatizó que la pérdida del poder adquisitivo de los haberes no es un fenómeno casual, sino el resultado directo de fórmulas de movilidad que desenganchan las jubilaciones del crecimiento real de los salarios. Sostuvo que ajustar sobre la clase pasiva para equilibrar las cuentas públicas constituye un error ético y constitucional, ya que los jubilados no son un gasto, sino aportantes que sostuvieron al país durante décadas de trabajo formal.
"Tratar a los adultos mayores como una variable de ajuste económico destruye la cohesión social. La movilidad debe garantizar una calidad de vida digna y el goce de los derechos humanos básicos en la vejez", remarcó la especialista, al tiempo que advirtió que el congelamiento arbitrario de los bonos compensatorios ha licuado más del 30% del haber real en los últimos meses.
Derechos conquistados frente a la amenaza de privatización e indigencia
Por último, Tundis sostuvo que el camino para resolver los problemas institucionales de la obra social no es desmantelar ni liquidar el PAMI, sino fortalecer su gestión participativa y transparente.
“El PAMI no se puede destruir ni disolver, se tiene que mejorar y normalizar, con un directorio donde participen trabajadores, jubilados, empresarios y el Estado, como fue concebido en su creación”, concluyó la especialista, remarcando la urgencia de convocar a un diálogo social nacional antes de que el daño a la salud de la población mayor sea irreversible.
La especialista previsional y ex diputada Mirta Tundis advirtió que la situación de los jubilados en la Argentina es “crítica y angustiante”
La especialista previsional y ex diputada nacional Mirta Tundis advirtió que la situación de los jubilados en la Argentina es “crítica y angustiante”, al señalar que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir las necesidades básicas y que el ajuste impacta directamente en la salud y la calidad de vida de millones de adultos mayores en todo el territorio nacional.
“Hoy un jubilado cobra 343 mil pesos más el bono, alrededor de 400 mil pesos, con aumentos de siete u ocho mil pesos. Es muy difícil vivir con ese monto”, sostuvo Tundis, al tiempo que remarcó que ni siquiera se llega a los 450 mil pesos que históricamente se consideraban un piso mínimo de subsistencia para este sector.
Según explicó la ex legisladora, la desaceleración o baja de la inflación no se traduce en una mejora real para los adultos mayores. “El costo de vida del jubilado no es el que refleja la inflación general. El agua, los impuestos, el teléfono, los medicamentos: todo es caro y al jubilado no le alcanza para llegar a fin de mes”, afirmó. Y agregó una definición contundente que sintetiza la brecha entre la gestión de las planillas oficiales y las vivencias de la tercera edad: “Un teléfono no es un lujo, puede salvar una vida.”
El deterioro de la salud y el abandono de los tratamientos médicos
Tundis alertó además sobre las severas restricciones en el acceso a insumos farmacológicos esenciales dictadas por los organismos gubernamentales. “Dan hasta cuatro medicamentos gratuitos. El quinto y el sexto requieren trámites que se deciden en forma centralizada. Eso hace que muchos jubilados empiecen a dejar de comprar o directamente a dejar de tomar la medicación”, señaló.
En ese marco, citó datos alarmantes sobre el impacto de la crisis en el mapa sanitario federal: “Un médico de Córdoba advertía que la mortalidad en adultos mayores es hoy superior a la de la pandemia, porque están mal alimentados, no pueden cumplir tratamientos de enfermedades crónicas y dejan de hacerse estudios preventivos.”
La defensa del PAMI y la crítica a los intentos de desmantelamiento
La ex diputada también cuestionó con dureza los dichos oficiales que califican al PAMI como un organismo “inútil” o deficitario para el esquema presupuestario del Estado. “El PAMI es todo para los jubilados. No es solo una obra social: da internaciones geriátricas, psiquiátricas, pañales, camas ortopédicas, sillas de ruedas y ayudas económicas. Decir que es inútil no lo puedo entender ni asimilar”, afirmó.
En ese sentido, advirtió que derivar a los jubilados a obras sociales sindicales o prepagas de medicina privada implicaría un retroceso histórico y una pérdida absoluta de derechos adquiridos. “Las obras sociales no dan prestaciones sociales. En medicamentos solo ofrecen descuentos del 40 o 60%. Así, nadie más va a poder tomar medicamentos”, alertó con preocupación.
El vaciamiento de la movilidad previsional y el mito del déficit
En su análisis técnico del sistema previsional argentino, Tundis enfatizó que la pérdida del poder adquisitivo de los haberes no es un fenómeno casual, sino el resultado directo de fórmulas de movilidad que desenganchan las jubilaciones del crecimiento real de los salarios. Sostuvo que ajustar sobre la clase pasiva para equilibrar las cuentas públicas constituye un error ético y constitucional, ya que los jubilados no son un gasto, sino aportantes que sostuvieron al país durante décadas de trabajo formal.
"Tratar a los adultos mayores como una variable de ajuste económico destruye la cohesión social. La movilidad debe garantizar una calidad de vida digna y el goce de los derechos humanos básicos en la vejez", remarcó la especialista, al tiempo que advirtió que el congelamiento arbitrario de los bonos compensatorios ha licuado más del 30% del haber real en los últimos meses.
Derechos conquistados frente a la amenaza de privatización e indigencia
Por último, Tundis sostuvo que el camino para resolver los problemas institucionales de la obra social no es desmantelar ni liquidar el PAMI, sino fortalecer su gestión participativa y transparente.
“El PAMI no se puede destruir ni disolver, se tiene que mejorar y normalizar, con un directorio donde participen trabajadores, jubilados, empresarios y el Estado, como fue concebido en su creación”, concluyó la especialista, remarcando la urgencia de convocar a un diálogo social nacional antes de que el daño a la salud de la población mayor sea irreversible.
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