San Martín de los Andes y la Ruta de los Siete Lagos, la Magia Andina de Neuquén

Ubicada estratégicamente en la margen oriental del cristalino Lago Lácar y abrazada por los escarpados cordones montañosos del Parque Nacional Lanín, la hermosa ciudad de San Martín de los Andes se consolida como una de las joyas urbanas, culturales y turísticas más destacadas de toda la Patagonia cordillerana. Con una arquitectura armoniosa y cuidadosamente regulada que combina madera de ciprés, piedra de montaña y techos a dos aguas, la localidad ofrece a sus pobladores y visitantes un entorno profundamente acogedor donde la naturaleza se integra de manera orgánica y sin interrupciones en el pulso de la vida cotidiana. Durante los meses cálidos de la primavera y el verano, los jardines urbanos y las plazas explotan de colores vibrantes gracias al florecimiento masivo de rosas y lupinos, mientras que durante el invierno la nieve cubre de blanco los tejados y las laderas circundantes, transformando a la ciudad en la base operativa ideal para acceder a las pistas de esquí del afamado Cerro Chapelco.

 

San Martín de los Andes es, además, el célebre punto de partida septentrional de la famosa Ruta de los Siete Lagos, un trayecto panorámico e inolvidable de aproximadamente cien kilómetros trazado sobre la emblemática Ruta Nacional 40 que conecta esta localidad con la pintoresca Villa La Angostura, bordeando en su camino algunos de los espejos de agua glaciar más sobrecogedores y fotogénicos de toda Sudamérica. El trayecto discurre a través de un denso corredor boscoso compuesto por ejemplares centenarios de lengas, coihues, radales, robles pellín y ñires que modifican drásticamente su paleta cromática según la estación del año, mutando del verde brillante del verano a los tonos rojos encendidos, cobrizos y dorados que caracterizan al otoño patagónico. Cada lago presente a lo largo del recorrido posee una personalidad propia, una historia geológica particular y una paleta de colores singular que deslumbran al viajero.

 

Al iniciar el recorrido por este tramo asfaltado de la Ruta 40, es posible descubrir de forma sucesiva maravillas naturales como los lagos Machónico, Hermoso, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, antes de desembocar finalmente en la inmensidad del imponente Lago Nahuel Huapi. El Lago Falkner impresiona a primera vista por sus amplias playas de arena oscura y por las imponentes paredes rocosas del cerro homónimo que caen a pique sobre la superficie del agua; por su parte, el diminuto Lago Escondido deslumbra por sus profundas tonalidades esmeralda que permanecen resguardadas en medio de un bosque tupido y tupido; mientras tanto, el Lago Espejo hace absoluto honor a su nombre al ofrecer aguas increíblemente calmas que reflejan con nitidez casi perfecta las cumbres nevadas circundantes y el infinito cielo patagónico. En los márgenes y playas de varios de estos lagos se encuentran habilitadas áreas de acampe libre y organizado que brindan la oportunidad única de pernoctar en contacto directo con el silencio sobrecogedor de la selva valdiviana.

 

Todo este vasto entorno natural que rodea y protege a San Martín de los Andes se encuentra bajo la tutela silenciosa e imponente del Volcán Lanín, un cono volcánico de una simetría geométrica casi perfecta cuya cumbre permanece continuamente cubierta de hielos eternos a tres mil setecientos setenta y siete metros de altitud sobre el nivel del mar. Considerado un sitio sagrado y de alta relevancia espiritual por las comunidades mapuches que habitan la región desde tiempos ancestrales, el Lanín se ha transformado en el ícono identitario e indiscutido de toda la provincia de Neuquén. Ya sea realizando apacibles navegaciones lacustres por el Lago Lácar hasta alcanzar el paraje de Hua Hum cerca de la frontera con Chile, recorriendo los múltiples senderos de interpretación de la naturaleza que surcan los cerros adyacentes o transitando la mítica Ruta de los Siete Lagos, esta región sintetiza como ninguna otra el espíritu prístino, salvaje y majestuoso del norte patagónico.