Mariano Mores y los grandes espectáculos musicales de la calle Corrientes

 

La figura de Mariano Mores, nombre artístico de Mariano Alberto Martínez, evoca de inmediato la grandiosidad, el brillo orquestal, el dinamismo y la elegancia del tango concebido para los grandes escenarios y los espectáculos multitudinarios de la ciudad de Buenos Aires. Pianista prodigioso, compositor de melodías inolvidables y director de espectáculos sinfónicos de un impacto visual y sonoro deslumbrante, Mores fue el gran artífice de la popularización masiva del tango en las salas teatrales, la televisión y los estadios de la Capital Federal durante la segunda mitad del siglo XX, convirtiendo a la avenida Corrientes en el escaparate principal de su talento volcánico.

Nacido en el barrio de San Telmo en 1918, Mores mostró desde su más temprana infancia una aptitud excepcional para el piano clásico, perfeccionándose en conservatorios locales antes de volcarse de lleno a la música popular. Su ingreso a la célebre orquesta del maestro Francisco Canaro a finales de la década de 1930 fue el catalizador definitivo de su meteórica carrera. Al lado de Canaro, Mariano Mores no solo pulió su técnica como ejecutante virtuosístico, sino que comenzó a entregar una serie de composiciones melódicas de una belleza y una frescura armónica sensacionales que cautivaron de inmediato al público porteño.

Como compositor, el legado de Mariano Mores al patrimonio cultural de la Argentina es Sencillamente colosal. De su inspiración brotaron piezas fundamentales e inmortales del cancionero popular como "Uno" (con la colaboración poética lírica de Enrique Santos Discépolo), "Cafetín de Buenos Aires" (también junto a Discépolo), "Taquito militar", "Gricel" (con letra de José María Contursi), "En esta tarde gris", "Cuartito azul" y "Tanguera". La genialidad de Mores radicó en su capacidad para crear melodías de una enorme riqueza emotiva y sofisticación técnica que, al mismo tiempo, se grababan instantáneamente en la memoria colectiva de millones de personas, trascendiendo las fronteras de las clases sociales y de los géneros musicales.

A partir de la década de 1950, Mariano Mores revolucionó el concepto tradicional del espectáculo de tango en la Argentina. Abandonó la estructura clásica de la orquesta típica de club para crear la "Gran Orquesta Lírica Popular", una formación de dimensiones sinfónicas que incorporaba decenas de músicos, coros, escenografías deslumbrantes, bailarines de primer nivel y un despliegue de iluminación inédito para la época. Los teatros más imponentes de la avenida Corrientes, tales como el Teatro Gran Rex, el Teatro Ópera, el Teatro Astral y el majestuoso Luna Park, se llenaron noche tras noche para presenciar los espectáculos de Mores, donde el tango vestía sus mejores galas y se presentaba con la majestuosidad de las grandes producciones internacionales.

La figura de Mariano Mores, impecablemente vestido de etiqueta, sonriente y ejecutando el piano con una energía avasallante que se mantuvo intacta hasta sus noventa años de edad, se convirtió en un símbolo indiscutido del espectáculo porteño. Mores demostró que el tango no era únicamente un género de cafetines oscuros y melancolía íntima, sino también una fiesta monumental capaz de llenar estadios y fascinar a multitudes en todo el planeta. Su huella permanece imborrable en la historia de los grandes teatros de la calle Corrientes, donde el eco de sus composiciones sinfónicas sigue recordando la época dorada del gran espectáculo musical argentino.