Los últimos afiladores y sus flautas: El oficio ambulante del afilador de cuchillos y tijeras, su sonido característico y su persistencia en los barrios
En la densa polifonía urbana de Buenos Aires —donde convergen el rugido incesante del tráfico, el chirrido de los frenos de los colectivos y el murmullo acelerado de los peatones— subsiste un sonido atemporal que posee la capacidad instantánea de detener la prisa cotidiana: el trino agudo, melódico y ascendente del pito de afilador. Emitido por una pequeña flauta de pan de plástico o caña conocida como chiflera, este silbato de notas escalonadas anuncia la llegada del afilador ambulante, la figura de uno de los oficios más antiguos, poéticos y resistentes de la economía doméstica porteña.
La genealogía de este oficio en la Argentina remite de forma directa a las corrientes migratorias de finales del siglo XIX y principios del XX, particularmente procedentes de la región de Galicia, en España. Aquellos inmigrantes gallegos trajeron consigo la tradición del afilador itinerante, adaptando sus herramientas al entorno urbano del Río de la Plata. En sus orígenes, la maquinaria de trabajo consistía en una rueda de esmeril montada sobre una estructura de madera que se transportaba a la espalda o mediante una carretilla de mano. Con la evolución técnica de la ciudad, esta rueda accionado a pedal fue integrada al cuadro de una bicicleta especialmente modificada, convirtiéndose en el vehículo de trabajo icónico que aún hoy recorre las calles de barrios tradicionales como San Telmo, Parque Patricios, Flores, Caballito y Saavedra.
El funcionamiento de la bicicleta del afilador es una obra maestra de la mecánica artesanal adaptativa. Al llegar a una esquina estratégica o al responder al llamado de un vecino desde un balcón, el afilador desmonta de su asiento, despliega un caballete metálico central que eleva la rueda trasera del suelo y desacopla la cadena de tracción del piñón de la rueda para conectarla directamente al eje de una piedra de esmeril circular montada sobre el manubrio o el cuadro. Sentado a la inversa sobre la bicicleta y pedaleando con ritmo constante, el artesano hace girar la piedra a gran velocidad mientras sostiene con precisión quirúrgica el filoso borde de un cuchillo de cocina, una tijera de costura, un alicate de poda o una navaja de afeitar. El chispero brillante que brota del contacto entre el acero y la piedra giratoria es el testimonio visual de una destreza aprendida a lo largo de décadas de práctica empírica.
La persistencia del afilador en el siglo XXI desafía las lógicas de la cultura del descarte y el consumo acelerado. En una época dominada por utensilios desechables de baja calidad, el trabajo del afilador defiende la durabilidad de las herramientas hogareñas e industriales. Sus clientes habituales no son solo los vecinos de los barrios tradicionales que buscan mantener el filo de los cuchillos de la cocina familiar, sino también comerciantes locales que dependen críticamente de esta labor artesanal: carniceros de barrio, gastronómicos de bodegones, peluqueros, sastres y floristas. La relación entre el afilador y su clientela se basa en una confianza mutua construida a lo largo de años de visitas periódicas registradas en una rutina geográfica informal pero rigurosa.
El silbido característico de la chiflera funciona así como un verdadero patrimonio sonoro inmaterial de la Ciudad de Buenos Aires. En un tejido urbano en permanente proceso de gentrificación y digitalización, la bicicleta del afilador representa una trinchera de la economía popular y la memoria afectiva. Cada vez que el sonido de la flauta resuena entre las copas de los plátanos de las avenidas, la ciudad comprueba que existen oficios raros pero fundamentales capaces de resistir al paso del tiempo mediante el trabajo manual, la tracción a sangre y el amor por el detalle.
Registro de la Propiedad Intelectual RE-2026-61565910-APN-DNDA#MJ -
23/6/2026 (Ley 11.723)
Editor responsable: Lautaro Gravano
Domicilio legal: Naón 3850, CABA.
Teléfono: 1130755351
Correo Electrónico: radioasamblea941@gmail.com

