“Los discursos desde el poder legitiman la agresión”: El fotoperiodista Matías Baglietto relató en Radio Asamblea la brutal agresión sufrida en Tres de Febrero

En una reveladora y contundente entrevista brindada al programa Agenda Propia de Radio Asamblea, el reconocido fotoperiodista Matías Baglietto detalló la aterradora secuencia vivida tras un acto político en el partido bonaerense de Tres de Febrero, donde una simpatizante oficialista arremetió con gas pimienta y un cuchillo contra manifestantes y trabajadores de prensa. A lo largo del diálogo radial, el reportero gráfico analizó la creciente hostilidad que enfrentan las y los periodistas en la vía pública, cuestionó la legitimación de la violencia desde las altas esferas del Estado y destacó el valor inestimable de la solidaridad gremial para cuidar el cuerpo en el ejercicio de la profesión.

Cuchillazos, gas pimienta y persecución: la crónica de un ataque brutal

El episodio tuvo lugar tras la finalización de un acto político encabezado por el presidente Javier Milei en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Lo que comenzó como un cruce de insultos verbales derivó rápidamente en una situación de extrema peligrosidad física para los comunicadores que cubrían las repercusiones en la calle.

“El otro día terminó el acto de Milei y había una señora muy alterada, insultando, pateando a los que se fueron a manifestar contra la política del gobierno”, comenzó relatando Matías Baglietto en el aire de Radio Asamblea. Ante el registro fotográfico de la escena por parte de los cronistas, la violencia se intensificó de manera drástica: “Nosotros le sacábamos fotos y ella nos empezó a tirar gas pimienta. Después sacó un cuchillo de la cartera y trató de agredir a un compañero”.

La secuencia de hostigamiento continuó varias cuadras más allá del lugar inicial del acto. El fotógrafó relató que la atacante persiguió a los reporteros hasta el interior de un establecimiento comercial:

Persecución y agresión directa: “Nos persiguió hasta un supermercado, donde llegó a tirarle un cuchillazo a Fernando. Por suerte no lo agarró, pero fue una situación muy violenta”, detalló Baglietto sobre las imágenes y registros que dieron la vuelta al país.

Discursos de odio y la legitimación de la agresión a la prensa

Al momento de evaluar las causas profundas del ataque, el reportero gráfico mantuvo una postura prudente pero sumamente analítica respecto al clima social en el que se inscriben estos actos de intolerancia.

“No se puede adjudicar linealmente lo que pasó a los dichos de Milei, pero pienso que algo así, en la cabeza de alguien que no está muy bien, puede resultar en este tipo de actitudes”, reflexionó el fotógrafo. Sin embargo, no dudó en marcar el sesgo represivo e intimidatorio que atraviesa la labor periodística en el contexto actual: “Hay cierta hostilidad hacia la prensa, como que estamos molestando constantemente”.

Para Baglietto, las intervenciones públicas violentas emitidas desde los cargos de máxima responsabilidad institucional tienen un correlato directo en las calles:

“Los discursos que vienen desde ahí legitiman la agresión, y creo que es importantísima la tarea de ustedes, los medios comunitarios, para dar cuenta y visibilizar lo que realmente está ocurriendo.”

Redes de cuidado colectivo: la respuesta gremial ante la represión

Frente al incremento de los episodios de violencia física y de los abusos en los operativos de seguridad, Baglietto remarcó la importancia de la articulación colectiva a través de los espacios de organización sindical y profesional.

Organización y contención: Destacó la labor que se viene realizando desde la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).

Protocolos de protección: “A partir de lo que pasó con Pablo Grillo surgieron espacios de cuidado y discusión sobre cómo protegernos cuando nos llevan detenidos o sufrimos agresiones”, explicó el profesional.

Con la sabiduría que otorga el trabajo cotidiano en la calle, el fotógrafó sintetizó el mandato ético del colectivo: “Ninguna foto vale más que cuidar a un colega o cuidarse uno mismo”. No obstante, remarcó la insustituible presencialidad del fotoperiodismo: “Los fotógrafos no tenemos otra opción que estar en el lugar de los hechos, porque no hay otra forma de hacer nuestro trabajo más que poniendo el cuerpo”.

Para finalizar la entrevista en Agenda Propia, Baglietto trazó una lectura política global sobre la recrudecida respuesta estatal frente al malestar popular: “Sí, hay una represión mucho más cruda, es constante. No hay que naturalizarlo, hay que pensar colectivamente cómo frenarlo”. Y concluyó con una definición tajante: “Esto viene acompañado de un ajuste económico brutal. No es una represión sin sentido, tiene una lógica de dominación, y hay que luchar contra eso y no permitirlo”.