En las calles, el pueblo tiene la última palabra: Mendoza se moviliza en defensa del agua

En plena discusión legislativa por el proyecto megaminero San Jorge, Mendoza vive una nueva jornada masiva de movilización en defensa del agua. Daniela Nievas, integrante de FM Tierra Campesina, describió en diálogo con Radio Asamblea la magnitud de la protesta y advirtió que, pese al avance político de la iniciativa en los despachos oficiales, en las calles se juega la verdadera disputa: “Sabemos que en las calles el pueblo tiene la última palabra”, afirmó.

La movilización coincide con el tratamiento en el Senado provincial, luego de haber obtenido media sanción en la Cámara de Diputados. Para Nievas, el panorama legislativo es sumamente claro: “Hay una gran posibilidad de que el proyecto sea aprobado”, sostuvo, pero también remarcó con énfasis que la presión social e institucional puede frenar el avance: “Hay una gran posibilidad de que con el pueblo en las calles esto se trocee”.

Una lucha con historia y memoria territorial

Nievas recordó que la defensa de los bienes comunes en la provincia no es una expresión coyuntural, sino una construcción colectiva con raíces profundas. La movilización popular fue la herramienta clave en la sanción de la Ley 7722, históricamente considerada por las asambleas como “la guardiana del agua”, y también resultó determinante en diciembre de 2019, cuando la ciudadanía logró revertir en las plazas una modificación regresiva impulsada por el arco político.

“El pueblo salió a la calle y logró revertir la situación. Fue una gran conquista histórica que demostró la fuerza de la organización popular”, remarcó la comunicadora comunitaria.

Agua en crisis y antecedentes alarmantes

La periodista explicó que la resistencia social al proyecto San Jorge se sostiene en el severo impacto ambiental que este tipo de emprendimientos de megaminería a gran escala implica para una provincia que atraviesa una sequía estructural y una crisis hídrica sin precedentes.

“En Mendoza la situación es aún más grave por el contexto climático. La contaminación que puede generar la minería ya la vimos con tragedias concretas en San Juan y Catamarca”, señaló. A eso sumó las consecuencias directas sobre las economías regionales y la producción agrícola: “Quienes producimos y vivimos del agua sabemos que además de la contaminación latente, lisa y llanamente nos quedamos sin agua para el riego y el consumo humano”.

Cerco mediático y el rol de la comunicación comunitaria

Nievas afirmó que las emisoras y medios comunitarios de la región de Cuyo están cubriendo minuto a minuto la jornada de protesta debido al blindaje informativo de los grandes grupos mediáticos provinciales.

“Hay un gran cerco mediático... Esta información no llega a otros puntos de la provincia y mucho menos del país”, señaló. Frente a esta visibilidad acotada en las agendas hegemónicas, las radios populares sostienen las transmisiones en vivo desde los puntos de concentración para democratizar lo que sucede en el territorio.

Represión, criminalización de la protesta y solidaridad federal

La entrevistada denunció que en jornadas previas la respuesta institucional ante el reclamo pacífico estuvo marcada por la violencia policial y las detenciones arbitrarias: “Hubo presos y presas políticas por manifestarse y defender el agua”, recordó con indignación.

Sin embargo, destacó la vasta red de articulación nacional que acompaña la resistencia mendocina: “Sabemos de todos los puntos de manifestación a lo largo del país en defensa del agua”, dijo, valorando especialmente la presencia y el acompañamiento de asambleas socioambientales procedentes de provincias vecinas como San Juan.

Transición productiva vs. extractivismo: el dilema de la cuenca

El debate en torno al proyecto San Jorge reabre una discusión de fondo sobre la matriz productiva mendozina. Mientras desde los sectores gubernamentales y empresariales se promueve la megaminería como la única vía de desarrollo e ingreso de divisas, las comunidades locales insisten en potenciar la agroecología, la vitivinicultura sustentable y el turismo responsable. Para los movimientos campesinos e indígenas de la zona, hipotecar la cuenca hídrica implica condenar a la desertificación a los valles agrícolas, comprometiendo no solo el sustento de las generaciones presentes, sino la soberanía alimentaria de toda la región cuyana.

La permanencia en la vigilia del Senado y la constante llegada de delegaciones de distintos departamentos auguran una jornada decisiva. La consigna en las pancartas se mantiene firme y unánime en cada rincón de la manifestación: "El agua de Mendoza no se negocia".