DESMANTELAMIENTO Y SILENCIO: LA DISOLUCIÓN DEL CORO NACIONAL DE NIÑOS TRAS CASI SEIS DÉCADAS DE HISTORIA CULTURAL
Un decreto puso fin a casi 60 años de trayectoria de una institución emblemática de la música clásica en la Argentina. La exdirectora María Isabel Sanz denunció suspensión de actividades, falta de respuesta oficial, mentiras sistemáticas y la pérdida insustituible de un elenco de alto rendimiento que representaba al país en el ámbito sinfónico-coral.
EL CRONOGRAMA DEL CIERRE: MESES DE INCERTIDUMBRE Y DESINFORMACIÓN
La crisis y posterior desarticulación del Coro Nacional de Niños no se produjo de un día para otro, sino mediante un proceso paulatino que comenzó con la suspensión total de sus funciones y culminó con una decisión administrativa irrevocable.
1° de abril: La Dirección Nacional de Elencos Estables dispuso la suspensión completa de ensayos, actividades y conciertos. El argumento inicial aludió a un supuesto problema legal y administrativo vinculado al estatus de los integrantes por ser menores de edad, comprometiéndose las autoridades a trabajar en una solución jurídica.
Abril - Julio: Durante cuatro meses, la dirección del coro envió tres notas formales dirigidas a las autoridades correspondientes para consultar sobre los avances del trámite y solicitar una fecha estimada de retorno a las actividades. Ninguno de estos reclamos obtuvo respuesta oficial.
17 de julio: Se detectó en el sistema de notas oficiales del Estado la existencia de un proyecto de disolución redactado sin consulta previa ni aviso a los integrantes del elenco.
30 de julio: Se oficializó el decreto que dispuso la disolución definitiva del Coro Nacional de Niños, cerrando formalmente la institución a escasos meses de cumplir 60 años de vida.
CUARENTA Y DOS AÑOS LIGADOS A UNA INSTITUCIÓN: EL TESTIMONIO DE MARÍA ISABEL SANZ
La Licenciada María Isabel Sanz personifica la memoria histórica de este organismo musical. Su vínculo con la institución comenzó a los ocho años de edad, cuando ingresó como coreuta infantil. Tras culminar su formación profesional y su carrera en piano, reingresó al elenco como maestra preparadora durante ocho años, se desempeñó posteriormente como pianista acompañante y asumió la dirección titular hace 16 años, al jubilarse la directora anterior.
Con un total de 34 años de trabajo profesional en el elenco y 8 años de permanencia como niña cantora, completó 42 años de trayectoria ligados directamente al Coro Nacional de Niños. Su testimonio evidencia el impacto institucional y humano de una medida tomada sin diálogo y sin reconocimiento al trabajo acumulado durante décadas.
EL IMPACTO EN LOS INTEGRANTES Y EL ABANDONO INSTITUCIONAL
La disolución dejó en una situación de total vulnerabilidad e incertidumbre a los niños que formaban parte del cuerpo vocal, así como a su plantilla docente y técnica.
Mientras que el personal técnico (dos integrantes) y el administrativo asignados al coro fueron reubicados en el Coro Polifónico Nacional de Ciegos —organismo que ensayaba en la misma sede de las calles Austria y Las Heras en la Ciudad de Buenos Aires—, el estamento musical no recibió propuesta, notificación ni reubicación alguna.
Los 20 niños que permanecían en el grupo (de una planta histórica de 40 vacantes que no se permitía renovar ni cubrir mediante audiciones desde hacía cuatro años) quedaron desligados de toda contención pedagógica o musical. La exdirectora reveló que en el mes de junio, ante la imposibilidad de ingresar al edificio institucional por la suspensión vigente, debió solicitar un salón parroquial prestado para reunirse con los niños y sus familias. La invitación formal extendida a la Directora Nacional para brindar explicaciones directas a los padres fue ignorada.
ALTO RENDIMIENTO VERSUS PROGRAMA DE FORMACIÓN: UNA DISTINCIÓN CONCEPTUAL
Uno de los ejes centrales expuestos en la entrevista radica en la diferencia fundamental entre un programa de formación musical de masa y un elenco nacional de concierto de alta exigencia técnica.
Frente a argumentos oficiales que buscan reemplazar estas estructuras por programas educativos o de formación coral generalizada, la exdirectora remarcó que ambas figuras responden a objetivos distintos que deben coexistir:
Elenco de alto rendimiento: El Coro Nacional de Niños funcionaba como un cuerpo altamente especializado de 40 vacantes por audición, capacitado para abordar obras complejas del repertorio sinfónico-coral universal junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, además de repertorio de cámara a capella y giras internacionales representando al Estado.
Programas de formación: Se orientan a la iniciación musical y masiva en el canto comunitario, tarea formativa y pedagógica indispensable que ya venía desarrollando en paralelo, desde hace nueve años, la Escuela de Canto Coral dentro de la misma Dirección Nacional.
La analogía planteada resulta esclarecedora: cerrar un elenco profesional especializado para abrir únicamente talleres de formación inicial equivale conceptualmente a disolver la Selección Nacional para mantener de forma exclusiva los clubes de barrio. Ambos niveles son necesarios, pero uno no puede sustituir la función del otro.
EL VALOR DE LA CULTURA PÚBLICA FRENTE A LA LÓGICA DEL RENDIMIENTO ECONÓMICO
La disolución del coro pone de manifiesto una confrontación de paradigmas respecto al rol de las instituciones culturales públicas. Frente a discursos articulados en torno a la eficiencia, la eficacia o el rendimiento económico inmediato, la cultura pública y gratuita no puede evaluarse bajo criterios de margen comercial o ganancia monetaria.
Los bienes culturales, las instituciones artísticas y los elencos de excelencia constituyen pilares de la identidad nacional, garantizando el acceso equitativo de toda la población —independientemente de su nivel socioeconómico— a la formación superior y al disfrute de la música universal. La pérdida de estos espacios representa un retroceso insustituible en la soberanía cultural y en la trayectoria pedagógica del país.
Registro de la Propiedad Intelectual RE-2026-61565910-APN-DNDA#MJ -
23/6/2026 (Ley 11.723)
Editor responsable: Lautaro Gravano
Domicilio legal: Naón 3850, CABA.
Teléfono: 1130755351
Correo Electrónico: radioasamblea941@gmail.com

