Cuando llega fin de año, se hace balance de lo realizado, tanto en
lo individual como en lo colectivo.
Como nunca en democracia hemos soportado un año de
acciones continuadas contra el pueblo. Los sectores afectados
somos casi todes salvo un pequeño puñado que siguen
acumulando riquezas..
Trabajadores, jubilados, científicos, universitarios, familias que
quedan en la calle sin trabajo ni casa, persecuciones a les que
caen en esta situación. Pobreza, indigencia, represión , atropellos
de todo tipo a nuestros derechos fueron las constantes de este
año.
Amparados en la Ley Bases y el DNU 70/2023, el ejecutivo hace
a su antojo como si no existieran otros poderes que, por otra
parte, cuando intervienen en general son funcionales a sus
acciones.
Sin embargo durante todo el año, en este espacio que hoy
intentan entregar a la especulación inmobiliaria se han
desarrollado ininterrumpidamente una cantidad de actividades.
Durante meses se sostuvieron semanalmente olla o merendero,
ropero comunitario, se hicieron charlas y presentación de libros,
peñas y encuentros con música y baile, apoyo escolar. Se abrió
nuestro micrófono a les que no tienen voz. Se realizaron compras
desde un consumo responsable a los proveedores de la
economía popular.
Todo en medio de repetidos semaforazos, cacerolazos y marchas
contra las distintas medidas de este gobierno y apoyando a los
sectores en lucha, jubilados, de la salud, de la educación,
trabajadores del estado, etc.
Nos encontramos entre vecines en la lucha, en la solidaridad, el
tejido cotidiano de una red que de contención y abrigo aunque
sea en una pequeña dimensión a los sectores mas vulnerables.
Comprobamos asi en ese trabajo barrial que existen grandes
reservas democráticas, deseos de participacion, de ayudar a les
otres, de compartir y solidarizarse.
Sobre esa base seguiremos construyendo, peleando y soñando
con un país y una ciudad mas justa.